Quien es más Astuto
Un granjero tenía un sector de tierra donde cultivaba vegetales. Cada otra semana cuando el granjero se levantaba, él encontraba todos sus vegetales destruidos y comidos. El granjero decidió hacer una cerca con la esperanza de que cualquier cosa que estaba comiendo sus vegetales no podría seguir comiéndolos.
El granjero estaba desesperado porque nada de lo que hacía para evitar que sus vegetales fueran comidos cada otra semana no funcionó. Lo peor de todo es que él no sabía que es lo que está comiendo sus vegetales. Hasta que un día, el granjero cansado y muy furioso de está situación decidió pasar todas las noches vigilando sus vegetales con la esperanza de ver algo.
Pasaron las noches y los días. Hasta que una noche, con la luz de la luna él pudo ver un conejo que saltaba de vegetal en vegetal toda la noche. El granjero no hizo nada porque él quería ver por donde se metía y por donde salía.
El granjero se dijo asimismo
“Ahora ya sé por donde entras para comer mis vegetales y para la otra no saldrás vivo.”
Pasó una semana y el preparó un plan para capturar al conejo. El día tan esperado llegó y el granjero colocó una trampa. El colocó un pegamento en forma de conejo junto al hueco por donde el conejo se salía para comer los vegetales.
Cuando el conejo salió del hueco se encontró con una sorpresa. Una de sus patas se pegó y entonces el conejo dijo:
“Yo no sé quien tú eres pero te ordeno que me sueltes.”
El conejo enfadado le dijo “Ah, si tu piensa que yo te tengo miedo, pues te voy a dar tu merecido” el conejo puso su otra pata en el pegamento.
El conejo no comprendía lo que estaba pasando o porque este otro conejo le soltaba.
“Tu piensas que tu has ganado, pues te voy a dar tu merecido,” el conejo puso su otra pata en el pegamento.
Desesperado dijo, “todavía tengo mi otra pata, y te voy a dar tu merecido.” Sucedió lo mismo, su pata se pego en el pegamento.
Cuando el conejo se dio cuenta que todas sus patas estaban pegadas, no supo que hacer. Para este entonces ya estaba amaneciendo y el conejo se vio más desesperado que nunca. Y nuevamente dijo “tu piensas que me has ganado pero te equivocas, con este cabezazo te voy a dar tu merecido.” El pobre conejo, su cabeza y todas sus patas estaban pegadas.
Cuando salio el sol, el granjero se puso muy feliz porque por fin el pudo capturar al conejo que por mucho tiempo comió sus vegetales.
El granjero le dijo al conejo “Así te quería encontrar y ahora yo te voy a dar tu merecido para que te acuerdes de mí.” El granjero se fue a su casa para traer algo para castigar al conejo.
El conejo no encontraba escapatoria a este problema. El conejo pensó que este era su fin.
De pronto el conejo vio a un coyote caminado cerca de donde el estaba. Él le llamaba “Tío.” El conejo empezó a llamarle “Tío, Tío.”
El coyote se acercó y le dijo “que haces, porque estas en esta posición.” El conejo le respondió “Es que no sabes Tío, el dueño de esta granja me tiene así porque él quiere que yo coma pollos, pavos y patos. Tú bien sabes que yo no como carne sino vegetales. Ayúdame a salir de aquí y tu quédate en mi lugar, yo se que a ti te gusta la carne.”
El coyote se puso muy contento al pensar que el granjero le iba a dar todas esas cosas que el conejo le dijo. Y entonces el coyote le ayudó al conejo a librarse del pegamento.
Saltando, saltando, el conejo le dijo al cojote “Hasta nunca Tío.” Y silenciosamente dijo “que tonto es mi Tío, pensar que el granjero le va a dar todas esas tontas cosas que le dije. Que ingenuo es mi Tío.”
El conejo no se quería perder la cara que pondría el granjero y el coyote. Entonces el conejo subió a una montaña.
El coyote estaba ansioso porque no había comido en varios días. Cuando él vio que el granjero se acercaba con las manos puestas atrás él pensó que lo que el tenía atrás era un pollo grande. Cuando el granjero se acercó alzó un machete entre sus manos. El coyote se puso a correr lo más rápido que pudo. El granjero le siguió detrás, pero lo único que alcanzó fue la cola del coyote.
Mientras todo eso pasaba, el conejo desde la montaña se moría de risa. Lo que el conejo no se dio cuenta es que el coyote le había escuchado y que el coyote estaba preparándose para atacar al conejo.
Como dice el dicho, el que ríe al último ríe mejor. El coyote logro su objetivo y pudo comer.
FIN
Thursday, April 19, 2007
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